… tienes que hacer ejercicio, ¡Que fácil es decirlo!
13 de Octubre de 2010 por
admin
Hoy en día es bien sabido que el control del peso está directamente relacionado con el tipo de vida que llevamos. El estrés, la alimentación, el descanso y el sedentarismo marcan de una forma, a veces imparable, el ascenso de la aguja de la báscula cada mañana, al tiempo que exclamamos al aire “esto no puede ser, tengo que ponerme a dieta y apuntarme al gimnasio “.Durante el transcurso del día intentamos cumplir la premisa de la mañana, pero tras un día agotador de trabajo y del menú en el restaurante ¿quién tiene ganas de ir a sudar la camiseta al gimnasio y además cenar verduritas?, ¡pero si estoy agotado y muerto de hambre!, mañana empiezo.
Esto podría ser un buen ejemplo de lo que nos suele suceder al intentar perder peso de una forma desorganizada, con buenas intenciones…sí, pero sin orden ni control. Lo primero que debemos entender es que el binomio DIETA-EJERCICIO serán los pilares básicos para cumplir con éxito nuestros propósitos. Una dieta bien pautada, personalizada y controlada por profesionales como Médicos, Endocrinos, Nutricionistas y Dietistas, nos proporcionará el 50% del binomio, pero ¿y el otro 50% que nos falta? ¿Con ir al gimnasio nos basta? Para contestar a esta pregunta primero deberíamos analizar en que situación estamos en normopeso, sobrepeso o en obesidad.
Para conocer si tenemos Obesidad o Sobrepeso no sólo basta con subirse a una báscula, para ello recurrimos a un método muy sencillo y aceptado por la comunidad científica llamado Índice de Masa Corporal (IMC), que es la división entre el peso corporal y la altura de la persona. Si el resultado se encuentra entre 25-30 estaremos en sobrepeso, si se encuentra entre 30-40 en obesidad y parámetros superiores a 40 en obesidad grave. A esto se le suele añadir un parámetro fundamental para la salud como es el riego de padecer algún tipo de enfermedad cardiovascular, relacionado muy directamente con la centralización de la grasa corporal en el abdomen. Para ello además del IMC se recoge el perímetro abdominal, siendo de factor de riego alto medidas superiores a 102cm en hombres y superiores a 88cm en mujeres.
En toda persona con obesidad o sobrepeso encontramos toda una serie de patologías metabólicas y físicas que deberíamos tener en consideración como; Diabetes Mellitus, Hipertensión, Cardiopatía, Dolores articulares y musculares, Hernias discales, Alteraciones vasculares, Apneas de esfuerzo, Disminución de la capacidad aeróbica, pérdida de la calidad de vida, depresión, alteraciones del sueño, entre otras.
Claro está, que teniendo en cuenta estos factores el hecho de realizar ejercicio se complica un poco. Me duelen las rodillas y la espalda, me canso enseguida cuando quiero ir a caminar, me ahogo al intentar subir escaleras o simplemente al salir del coche, tengo mala circulación en las piernas y se me hinchan los pies, tengo azúcar, colesterol y mi corazón ya no funciona como antes… pero todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio para perder peso… ¡que fácil es decirlo!
Visto así, parece que la actividad física sea contraproducente para las personas con obesidad o sobrepeso pero al igual que en la dieta, la planificación, el seguimiento y la constancia darán sus frutos.
Primero entender el por qué de tanta insistencia con en el ejercicio físico. Para eso deberíamos entender los mecanismos de obtención de la energía que necesita el organismo para funcionar correctamente. Uno de los mayores problemas del músculo es poder disponer de energía lo más rápidamente posible para ir llenando las reservas al tiempo que se van gastando ya que las reservas de energía en las células musculares son muy escasas y se agotan a los 4-6 segundos de iniciar la contracción muscular. Así pues, para poder realizar cualquier actividad física el organismo necesita restituir de manera constante el suministro de energía. Esto lo realiza mediante los alimentos, que mediante procesos químicos nos proporcionaran la energía que tanto necesitamos. Hay tres vías de obtener energía y las tres trabajan de forma simultánea aunque predominarán unas sobre otras dependiendo de la intensidad y duración de la actividad física.
El sistema de producir energía que más nos interesa par la reducción de peso es el que se conoce como Vía Aeróbica que a diferencia de los otros sistemas produce energía con la oxidación de los alimentos, que significa que todos los procesos metabólicos son en presencia de oxigeno. Todos los alimentos suministrados por la dieta al organismo sufren una serie de transformaciones químicas formando una sustancia común conocida con el nombre de Acetil-CoA que nos proporciona un gran número de moléculas de energía. Es el sistema más económico y rentable. Proporciona energía prácticamente limpia ya que sus productos de deshecho se limitan a ser H2O y CO2 (agua y dióxido de carbono) sustancias fáciles de eliminar por el organismo. Nos permite esfuerzos intensos de 3 a 30minutos y si los esfuerzos son de moderada intensidad y superiores a los 30minutos obtiene la energía a partir de los Ácidos grasos proporcionando una producción mucho mayor que la obtenida por la Glucosa. Este mismo sistema es el empleado por el organismo en situación de reposo por su gran rentabilidad.
Una vez visto esto, podemos deducir que una actividad física Aeróbica de moderada intensidad y larga duración (superior a los 30 minutos) nos permite consumir las reservas de Ácidos grasos almacenados en el organismo. Y este proceso lo podríamos sintetizar de la siguiente forma; al iniciar la actividad física consumimos en los primeros segundos las reservas de energía almacenadas en la célula muscular, si la actividad se prolonga varios minutos pasamos a obtener energía de la glucosa circulante en la sangre y en los músculos para pasar luego a la almacenada en el Hígado, pero si la actividad se prolonga más de 30 minutos la demanda de energía es tan grande que empezamos a consumir los ácidos grasos almacenados en el cuerpo por los adipocitos (grasa).
Hasta el momento sabemos que una actividad física Aeróbica nos permitirá acceder a consumir las reservas de ácidos grasos que tenemos almacenados en forma de grasa por todo el cuerpo. Pero, ¿cómo se hace un ejercicio aeróbico? Para realizar un ejercicio Aeróbico correcto primero debemos aclarar una serie de parámetros fundamentales propios de cada persona incluidos en lo que nosotros llamamos CAPACIDAD FÍSICA o RENDIMIENTO FÍSICO (conjunto de de cualidades o condiciones orgánicas, anatómicas y fisiológicas, que debe reunir una persona para poder realizar esfuerzos físicos). Entre ellos la Frecuencia cardiaca en reposo, el tanto por ciento de oxigeno en sangre (SatO2), el volumen máximo de oxigeno por minuto (VO2max), la Tensión Arterial, la edad, la talla y el peso, como los valores principales a tener en cuenta a la hora de elaborar la franja de ejercicio físico Aeróbico. Normalmente esta franja se encuentra entre el 60%-80% de la Capacidad Física.
Teniendo en cuenta todos estos parámetros en CURHOTEL HIPOCRATES realizamos con la supervisión de nuestro equipo de Fisioterapeutas y Monitores Deportivos un Test de Capacidad Física o Rendimiento Físico para estudiar el comportamiento de todos estos parámetros durante la actividad física real. Esto se realiza en una pista medida o en una cinta caminadora y consiste en recorrer el mayor número de metros en 12 minutos. A partir de los datos recogidos durante el test físico; Frecuencia cardiaca inicial y final, SatO2 inicial, SatO2 recogida en cada minuto y SatO2 final, la TA inicial y final, la distancia recorrida, la velocidad mínima y máxima, y el grado de fatiga o esfuerzo subjetivo durante el test mediante la escala Borg. Elaboramos y confeccionamos un PROGRAMA AEROBICO PERSONALIZADO al nivel físico de cada persona.
Poder personalizar el ejercicio aeróbico a las cualidades físicas de cada persona nos aumenta considerablemente el éxito en su aplicación. Como en un primer momento sus capacidades físicas estarán limitadas y será difícil que podamos mantener un ritmo continuo de intensidad moderada durante largo tiempo sin que aparezcan dolores músculo-articulares, sensación de ahogo o simplemente factores psicológicos como “no voy a poder hacerlo”, aconsejo el SENTIDO COMÚN, o lo que es lo mismo, poco pero sin pausa. Pensamos que POCO ES MEJOR QUE NADA, y el ir paso a paso pero con constancia nos aportará las ADAPTACIONES FÍSICAS que necesitamos para poder acceder a un ejercicio más intenso y de mayor duración en un futuro cercano.
Para finalizar me gustaría mencionar las ya conocidas virtudes que nos proporciona una actividad física correcta pero que nunca está demás recordar:
- Aumenta la capacidad ventilatoria y la resistencia al esfuerzo.
- Regula la presión sanguínea y el ritmo cardíaco en reposo, mejora el ritmo cardiaco durante el esfuerzo físico.
- Aumenta la circulación sanguínea en músculos y tejidos.
- Disminuye la aparición de coágulos en la sangre disminuyendo factores de riesgo cardiovascular como infartos agudos de miocardio y trombosis.
- Mejora el retorno venoso evitando edemas y varices.
- Aumenta el metabolismo basal, el consumo de ácidos grasos con la consecuente reducción de grasa corporal.
- Mejora la tolerancia a la glucosa favoreciendo al tratamiento de la Diabetes.
- Colabora en la disminución del colesterol “malo” LDL y aumenta el “bueno” HDL.
- La secreción de hormonas al torrente sanguíneo como las Endorfinas nos proporciona relajación, ayudando al descanso nocturno y disminuyendo la ansiedad.
- Tonifica y fortalece el sistema ligamentoso-muscular-articular.
- Aumenta el movimiento peristáltico del colon y disminuye síntomas gástricos presentes en situaciones de estrés como el estreñimiento.
Robert Teixeira
Departamento de Fisioterapia
Hipócrates Curhotel
Publicado en Fisioterapia |
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